Viernes de la XXIII Semana del Tiempo Ordinario

Unos minutos con Dios.

Empezamos la oración de la mañana en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Lee y medita la Palabra de Dios, si es necesario léala de nuevo, usando tu propia Biblia:

Evangelio según de San Lucas 6, 39-42
En aquel tiempo, Jesús propuso a sus discípulos este ejemplo: “¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un hoyo? El discípulo no es superior a su maestro; pero cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.

¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano y no la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo te atreves a decirle a tu hermano: ‘Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo’, si no adviertes la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga que llevas en tu ojo y entonces podrás ver, para sacar la paja del ojo de tu hermano”.

Oración, dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a Corazón, intercede por tu familia……..

Que estas palabras de Florentino Ulibarri nos ayuden a profundizar nuestra propia oración:

Mirar como Tú miras, con ojos claros y limpios, comprendiendo siempre al hermano…

Saberse discípulo, no tenerse por maestro y gozar del aprendizaje diario…

Conocer a los árboles por su fruto, no esperar higos de las zarzas, ni uvas de los espinos…

Almacenar bondad en el corazón, cultivar una solidaridad real y sentir que nos desborda el bien…

Reconocer que no todo es tierra firme, construir sobre roca nuestra casa, no tener miedo a huracanes y riadas…

Admitir la pequeñez y los fallos propios, quitar pronto la viga de nuestro ojo, no humillar al hermano por no ser como nosotros…

Abrir nuestros ojos al mundo, alegrarse por sus pasos y proyectos, no caer en trampas y hoyos como ciegos…

Poner por obra tus palabras, hablar con el lenguaje de los hechos, olvidarse de máscaras y apariencias,
coherencia.

Coherencia, Señor, de un aprendiz de discípulo que, a veces, se atreve a tenerte por maestro. Amén

Contempla la Palabra de Dios (en silencio deja actuar en ti al Espíritu de Dios). Actúa y conserva la Palabra en tu vida hoy.

Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: «Tu palabra, Señor, es la verdad; santifícanos en la verdad.» Amén

Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad; todo mi haber y mi poseer.

Vos me disteis, a Vos, Señor, lo torno. Todo es Vuestro: disponed de ello según Vuestra Voluntad.

Dadme Vuestro Amor y Gracia, que éstas me bastan. Amén.

Para las lecturas del día, por favor vaya aquí.

Lectura Espiritual

Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano?

He oído a algunos hablar mal de su prójimo, y les he reprendido. Para defenderse, estos obradores de mal han contestado: «¡Por caridad y solicitud hacia ellos hablamos así!» Pero yo les he contestado: Dejad de practicar semejante caridad, puesto que al obrar así acusáis de mentiroso a aquel que ha dicho: Al que en secreto difama a su prójimo lo haré callar, no los soportaré. Si le amas, tal como dices, ora en secreto por él y no te burles de él. Es esta la manera de amar que agrada al Señor; no pierdas esto de vista, y cuídate de juzgar a los pecadores.

Al que te habla mal de su prójimo, respóndele: «¡Detente, hermano! Dado que yo mismo caigo cada día en faltas más graves, ¿cómo podré condenar a este?» Así sacarás un doble provecho: te curarás a ti mismo y curarás a tu prójimo. No juzgar es un atajo que lleva al perdón de los pecados si es verdadera esta palabra: No juzguéis y no seréis juzgados. Algunos han cometido graves faltas a la vista de todos, pero en secreto han hecho grandes actos de virtud. Por eso, sus detractores erraban, pues no han sabido ver más que la humareda y no han visto el sol.

San Juan Clímaco

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