Unos minutos con Dios | Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo

 

Unos minutos con Dios.

Último domingo del Tiempo ordinario

Empezamos la oración de la mañana en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Himno
Anunciaron ira divina,
que el cielo y la tierra calcina,
los profetas del Señor.

Yo temo al juicio severo,
al examen justiciero
del divino Redentor.

La trompeta, con sus sones,
llama a todas las naciones,
las convoca al tribunal.

Todos tiemblan por su suerte,
al retornar de la muerte
para el juicio universal.

Un libro será llevado,
donde figura anotado
todo lo que hay que juzgar.

Todo quedará patente
cuando en el trono se siente
el Rey del juicio final.

Oh Dios santo, el uno y trino,
llévanos por tu camino
a la patria celestial. Amén.

Lee y medita la Palabra de Dios, si es necesario léala de nuevo, usando tu propia Biblia:

Evangelio según San Mateo 25, 31-46
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando venga el Hijo del hombre, rodeado de su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria. Entonces serán congregadas ante él todas las naciones, y él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos, y pondrá a las ovejas a su derecha y a los cabritos a su izquierda.

Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a verme’. Los justos le contestarán entonces: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y te fuimos a ver?’ Y el rey les dirá: ‘Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron’.

Entonces dirá también a los de su izquierda: ‘Apártense de mí, malditos; vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles; porque estuve hambriento y no me dieron de comer, sediento y no me dieron de beber, era forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y encarcelado y no me visitaron’.

Entonces ellos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de forastero o desnudo, enfermo o encarcelado y no te asistimos?’ Y él les replicará: ‘Yo les aseguro que, cuando no lo hicieron con uno de aquellos más insignificantes, tampoco lo hicieron conmigo’. Entonces irán éstos al castigo eterno y los justos a la vida eterna”.

Oración, dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a Corazón, intercede por tu familia……..

Jesucristo es el Rey del mundo y de los hombres; pidámosle que su reinado nos haga servidores del bien y la justicia en el nuevo milenio cristiano. Supliquémosle diciendo:

R. Reina en nuestra historia, Señor.

Por una Iglesia al servicio de los más necesitados. Oremos.

Por un Pueblo de Dios unido, alegre, fraterno y evangélico. Oremos.

Por unos gobernantes que obren con justicia. Oremos.

Por una sociedad donde imperen Cristo y los valores de su reino. Oremos.

Por una comunidad capaz de vivir cada día lo que celebra en la fe. Oremos.

Por una humanidad redimida en la que brille la gloria del Resucitado. Oremos.

Reina en todos los corazones, Señor, restaura en ellos tu imagen y devuélvenos la alegría de vivir en gracia trabajando por ser todos un solo rebaño. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén

Contempla la Palabra de Dios (en silencio deja actuar en ti al Espíritu de Dios). Actúa y conserva la Palabra en tu vida hoy.

Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: «Yo mismo apacentaré a mis ovejas, yo mismo las haré reposar, dice el Señor Dios.» Amén

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos. Amén

Para las lecturas del dia, por favor vaya aquí.

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