Sábado de la XXII semana del Tiempo Ordinario

Unos minutos con Dios

Empezamos la oración de la mañana: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Lee y medita la Palabra de Dios. Si es necesario, léala de nuevo usando tu propia Biblia:

Evangelio según San Lucas 6, 1-5

Un sábado, Jesús iba atravesando unos sembrados y sus discípulos arrancaban espigas al pasar, las restregaban entre las manos y se comían los granos. Entonces unos fariseos les dijeron: “¿Por qué hacen lo que está prohibido hacer en sábado?”

Jesús les respondió: “¿Acaso no han leído lo que hizo David una vez que tenían hambre él y sus hombres? Entró en el templo y tomando los panes sagrados, que sólo los sacerdotes podían comer, comió de ellos y les dio también a sus hombres”.

Y añadió: “El Hijo del hombre también es dueño del sábado”.

Oración: dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo de corazón a Corazón; intercede por tu familia…

Padre Bueno, perdónanos porque hemos creado tantos Sábados en nuestro camino de fe, que ya tú Palabra Señor nos parece que es muy complicada y exigente; y sin embargo es al contrario, es humilde, siempre dispuesta a recibirnos, no hay tantos porque, para que, lo único que desea tú Palabra es acogernos y darnos cálidamente amor como lo hace un Padre, como lo hace una madre, sin pedir explicaciones y solo amar, así lo deseas Señor.

Cuantas veces en nuestro corazón endurecido reducimos a Jesús El Señor, a su mensaje de amor y perdón universal, y no estamos listos para aceptar y abrirnos a EL como Señor y Salvador de nuestras vidas, como nuestro Dios que tanto nos ha amado entregando su vida por ti y por mí en la cruz. Jesús Hijo de Dios, ten piedad de nosotros.

Contempla la Palabra de Dios (en silencio, deja actuar en ti al Espíritu de Dios). Actúa y conserva la Palabra en tu vida hoy. 

Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: «Cristo nos ha liberado para que permanezcamos libres» (cf. Colosenses 1,13).

Dios te salve María,
llena eres de gracia,
el Señor es contigo,
bendita tu eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.

Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amen.

Para las lecturas del día, por favor vaya aquí.

Lectura Espiritual

Jesús también es señor del sábado, puesto que está en condiciones de reconciliar al hombre con Dios.

En cuanto hombre, se pone a sí mismo por completo al servicio del proyecto divino, a fin de restituir la tierra a la shalóm originaria; ofrecer su propia vida en manos de los pecadores es la única vía capaz de vencer el pecado del mundo.

De este modo, inaugura un camino que cada uno de los que llevan su nombre está llamado a recorrer, a través de la muerte «sufrida en su cuerpo mortal» y renunciando a toda obra mala.

Permanecer «firmes y arraigados en la fe» significa, por consiguiente, poner los pies en las huellas de Cristo, abrazando la cruz que nos sale al encuentro en el tiempo presente.

Ser como Jesús, para ser reconciliados con nosotros mismos, con los otros, con Dios, y para experimentar la libertad de los hijos de Dios, que se manifiesta en dejar de ser esclavos de los imperativos de nuestro egoísmo. Vivir la «vida en el Espíritu», en la misericordia, bondad, mansedumbre y paciencia (Col 3,12ss), cosas contra las que no hay ley (cf. Gal 5,22), para vivir ya desde ahora en el eterno shabbath al que están destinados los hijos del Reino.

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