Sábado de la XVII semana del Tiempo ordinario

Unos minutos con Dios.

Empezamos la oración de la mañana en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Lee y medita la Palabra de Dios, si es necesario léala de nuevo, usando tu propia Biblia:

Evangelio según San Mateo 14, 1-12
En aquel tiempo, el rey Herodes oyó lo que contaban de Jesús y les dijo a sus cortesanos: “Es Juan el
Bautista, que ha resucitado de entre los muertos y por eso actúan en él fuerzas milagrosas”.
Herodes había apresado a Juan y lo había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su
hermano Filipo, pues Juan le decía a Herodes que no le estaba permitido tenerla por mujer. Y aunque
quería quitarle la vida, le tenía miedo a la gente, porque creían que Juan era un profeta.
Pero llegó el cumpleaños de Herodes, y la hija de Herodías bailó delante de todos y le gustó tanto a
Herodes, que juró darle lo que le pidiera. Ella, aconsejada por su madre, le dijo: “Dame, sobre esta
bandeja, la cabeza de Juan el Bautista”.
El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por no quedar mal con los invitados, ordenó que se
la dieran; y entonces mandó degollar a Juan en la cárcel. Trajeron, pues, la cabeza en una bandeja, se la
entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre.
Después vinieron los discípulos de Juan, recogieron el cuerpo, lo sepultaron, y luego fueron a avisarle a
Jesús.

Oración, dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a Corazón, intercede por tu familia ……

Señor, hoy elevo mi humilde oración a ti, y pido que me protejas del mundo para no perder la cabeza con mentiras. Ayúdame a no tener miedo a las cosas que tendré que enfrentar en esta vida, y por encima de todo ayúdame a ponerte a ti y tu verdad como prioridad en mi vida.

Lléname con el poder de tu Espíritu Santo para seguir defendiendo la verdad. Agradezco infinitamente todas las bendiciones que hay en mi vida por tu voluntad.

Te alabo, mi Señor, y pido me protejas del mal—al no dejarme llevar por engaños y mentiras. Padre amoroso, no me dejes buscar que me aplaudan por las cosas que hago mal. Hoy es una enfermedad ser Herodes, una persona que quiere brillar a cualquier costo. Que tu palabra y protección divina me llenen de la gracia que necesito para poder ejercer decisiones según tu voluntad. Amén

Contempla la Palabra de Dios (en silencio deja actuar en ti al Espíritu de Dios). Actúa y conserva la Palabra en tu vida hoy.

Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: «El Señor me ha enviado a profetizar.» (Jeremías 26, 12)

Acordaos, 
oh piadosísima Virgen María, 
que jamás se ha oído decir 
que ninguno de los que han acudido 
a tu protección, 
implorando tu asistencia 
y reclamando tu socorro, 
haya sido abandonado de ti. 
Animado con esta confianza, 
a ti también acudo, oh Madre, 
Virgen de las vírgenes, 
y aunque gimiendo 
bajo el peso de mis pecados, 
me atrevo a comparecer 
ante tu presencia soberana. 
No deseches mis humildes súplicas, 
oh Madre del Verbo divino, 
antes bien, escúchalas 
y acógelas benignamente. Amén

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