Miércoles de la XXI Semana el Tiempo Ordinario

Unos minutos con Dios.

Empezamos la oración de la mañana en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Lee y medita la Palabra de Dios, si es necesario léala de nuevo, usando tu propia Biblia:

Del Salmo 138
R. (1a) Condúcenos, Señor, por tu camino.
¿A dónde iré yo lejos de ti, Señor?
¿Dónde escaparé de tu mirada?
Si subo hasta el cielo, allí estás tú;
si bajo al abismo, allí te encuentras.
R. Condúcenos, Señor, por tu camino.

Si voy en alas de la aurora
o me alejo hasta el extremo del mar,
también allí tu mano me conduce
y tu diestra me sostiene.
R. Condúcenos, Señor, por tu camino.

Si digo: “Que me cubran las tinieblas,
que la luz se convierta en noche para mí”,
las tinieblas no son oscuras para ti
y la noche es tan clara como el día.
R. Condúcenos, Señor, por tu camino.

Oración, dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a Corazón, intercede por tu familia……..

Señor Jesús; ¿Cuántas veces no he recibido tu Palabra, ¿cuántas veces no he acogido a los mensajeros y mensajeras de tu Palabra? Reconozco que no todo lo que se refleja de mí en el exterior, es lo que está de verdad en mi interior. He pretendido por mucho tiempo, he actuado en lo exterior para que otros me vean, pero adentro sigo vacío, y lo que es peor con mucha oscuridad.

Hoy tu Palabra me ofrece un camino, el camino. Tú eres Jesús el camino, la verdad y la vida. Tú eres la única Palabra de vida eterna. Junto con el salmista te elevo la misma oración:

“¿A dónde iré yo lejos de ti, Señor? ¿Dónde escaparé de tu mirada? Si subo hasta el cielo, allí estás tú; si bajo al abismo, allí te encuentras tú. Si voy en alas de la aurora o me alejo hasta el extremo del Mar, también allí tu mano me conduce y tu diestra me sostiene.” (Salmo 138).Amén

Contempla la Palabra de Dios (en silencio deja actuar en ti al Espíritu de Dios). Actúa y conserva la Palabra en tu vida hoy.

Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: «Condúcenos, Señor, por tu camino» Amén

Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad; todo mi haber y mi poseer.

Vos me disteis, a Vos, Señor, lo torno. Todo es Vuestro: disponed de ello según Vuestra Voluntad.

Dadme Vuestro Amor y Gracia, que éstas me bastan. Amén.

Para las lecturas del día, por favor vaya aquí.

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