Lunes de la VI semana del tiempo ordinario

00

Empezamos la oración de la mañana en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Lee y medita la Palabra de Dios, si es necesario léala de nuevo, usando tu propia Biblia:

Evangelio de San Marcos 8, 11-13

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y se pusieron a discutir con él, y para ponerlo a prueba, le pedían una señal del cielo.  Jesús suspiro profundamente y dijo: “¿Por qué esta gente busca una señal? Les aseguro que a esta gente no se les dará ninguna señal”.

Oración, dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a Corazón, intercede por tu familia…

Señor, hoy te pido el don de una fe viva para mi familia y para mí. Que no tengamos necesidad de pedirte pruebas para creer en Ti, sino que porque creemos en tu Palabra y la vivimos, seamos capaces de reconocer las maravillas que obras cada día en nuestras vidas. Te demos gracias y alabanza Señor, por tan inmerecida bendición. Amén.

Contempla la Palabra de Dios (en silencio deja actuar en ti al Espíritu de Dios). Actúa y conserva la Palabra en tu vida hoy.

Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra:«Señor, aumenta mi fe y concédeme la gracia de vivir una caridad viva.» (P. Juan Pablo Menéndez)

Para las lecturas del día, por favor vaya aquí.

Para Lectura Espiritual

Sin duda los fariseos estaban ciegos. Parece ridículo que le pidieran una señal del cielo a Jesús para creer en Él cuando ya había obrado tantos milagros entre ellos: Sanar enfermos, resucitar a muertos, convertir agua en vino, expulsar demonios, etc.  El problema es que los fariseos estaban tan centrados en ellos mismos, en sus leyes y en sus preceptos; que no podían o no querían ver los signos que Jesús ya había hecho en medio de ellos.  Eso me hace preguntarme: ¿Cuántas veces he sido yo como los fariseos y le he pedido a Jesús una señal para creer en Él? ¿Será que al igual que ellos, yo he estado ciego a las obras que Jesús ha hecho en mi vida?  ¿Estoy tan centrado en mí mismo y en las cosas de este mundo, que no reconozco Su presencia divina en mí vida?

Hermanos, abramos nuestros ojos para ver los signos de Jesús en medio de nosotros. Que mayor milagro que el que Jesús se haga presente en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad en la Eucaristía.  ¿Necesitamos algún otro signo?  ¿Será que no vemos la belleza de un nuevo amanecer cada día, que no escuchamos el trinar alegre de los pajarillos o que tomamos por sentado el milagro de vida en un bebé recién nacido? ¿Acaso el Señor no ha escuchado nuestra oración de intercesión y ha sanado a un enfermo o nos ha quitado algún pesar?  No le pidamos a Jesús una señal del cielo para creer en Él.  Más bien, abrámosle nuestro corazón para que obre sus maravillas en nosotros.  Permitamos que Jesús sea el centro de nuestras vidas y vivamos una fe plena. Que sin necesidad de signos podamos decir como el Apóstol San Pablo: “Ya no vivo yo, pues es Cristo el que vive en mí». (Gálatas 2, 20). Amén

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.