Jueves de la X semana del Tiempo ordinario

Unos minutos con Dios.

Empezamos la oración de la mañana en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Lee y medita la Palabra de Dios, si es necesario léala de nuevo, usando tu propia Biblia:

Evangelio según San Mateo 5, 20-26
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.

Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.

Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda.

Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo”.

Oración, dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a Corazón, intercede por tu familia……..

Señor, qué difícil es para nosotros entender el concepto de la unidad y de la paz, tal parece que preferimos vivir en discordia, que tender nuestra mano y reconciliarnos. Envíanos tu gracia para poder recapacitar y hacer tu voluntad. Gracias Señor.  Amén

Contempla la Palabra de Dios (en silencio deja actuar en ti al Espíritu de Dios). Actúa y conserva la Palabra en tu vida hoy.

Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: «primero a reconciliarte con tu hermano.» Amén

Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

Para las lecturas del día, por favor vaya aquí.

Para la Lectura Espiritual

Ve primero a reconciliarte con tu hermano

La Iglesia no existe para que permanezcamos divididos, sino para que nuestras divisiones se disipen; es el sentido de la asamblea. Si venimos para celebrar la Euca­ristía, no hagamos actos que contradigan a la Eucaristía, no le causemos pena a nuestro hermano. Venga­mos a dar gracias por los favores recibidos: no os separéis de vuestro prójimo. Cristo ofrece su cuerpo a todos sin distinción diciendo: Tomad y comed todos. ¿Por qué no admitís a todos en vuestra mesa?

Hacéis memoria de Cristo, ¿y despreciáis al pobre? Compar­tid ese alimento divino; sed más compasivos con los hombres. Bebisteis la sangre del Señor, ¿y no reconocéis a vuestro hermano? Aunque no lo conocierais hasta ahora, debéis reconocerlo en esta mesa. Todos debemos estar en la Iglesia como en una misma casa: formamos un solo cuerpo. Tenemos un solo bautismo, una misma mesa, una misma fuente, y también un solo Padre.

San Juan Crisóstomo

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